Nápoles (II): Castel dell’Ovo

El Castel dell'Ovo

Imagen aérea del Castel dell'Ovo
El origen de su nombre lo toma de la leyenda napolitana, según la cual, Virgilio habría escondido un huevo en posición vertical, en el interior del castillo, y si se cae, la fortaleza se destruiría y la ciudad tendría catástrofes.
El castillo se encuentra en el islote Mergaride, donde desembarcaron los cumanos que fundaron Parténope, en el siglo VII A.C. Los cumanos fueron los griegos que fundaron la que se considera que es la primera ciudad griega de occidente, Cumas, en el siglo VIII A.C.
Las disputas con los etruscos que intentarían conquistar la región, provocaron que, tras la victoria de los griegos, se reconstruyese la ciudad con el nombre de Neapolis (ciudad nueva).
Sería para evitar la invasión de otro pueblo, los samnitas, que Nápoles solicitaría ayuda a Roma, conviertiéndose en ciudad aliada en el 328 A.C., conservando, en el seno del imperio, su característica propia de antigua ciudad griega.
La isla donde se situa el Castel dell’Ovo, fue fortificado y utilizado como cárcel por los romanos. El último emperador romano de Occidente, Rómulo Augusto, fue encerrado en ella por Odoacro, en el año 476, sellando así el final del llamado “Imperio Romano de Occidente”.

Fragmento de Napoli, Castel dell'Ovo por Anton Sminck van Pitloo en 1820. Galleria Nazionale d'Arte Moderna.
Serían los normandos quienes remodelarían la fortaleza dándole, casi, su aspecto actual, para convertirlo en residencia de reyes y refugio de los tesoros del reino.
La dinastía normanda, sin embargo se extinguiría pronto, en 1189, a la muerte de Guillermo II, sin heredero, pasando entonces a manos de Enrique VI del Sacro Imperio Romano, quién se apoderó del trono en 1194 instalando así la dinastía suaba de los Hohenstaufen.
En 1263 Carlos I de Anjou tomó posesión del reino de Sicilia, al cual pertenecía Nápoles, y eliminó a los últimos representantes de los Hohenstaufen, inaugurando la hegemonía angevina en el sur de Italia.

Detalle interior del Castel dell'Ovo
El siglo XVI fue uno de los periodos más prósperos de la historia napolitana. Los virreyes españoles, que gobernaron el reino en nombre de Fernando II de Aragón, Carlos V y posteriormente Felipe II, restablecieron el orden entre la nobleza local.
Entre esos virreyes es muy recordado el Conde de Lemos, Pedro Fernández de Castro y Andrade, que mandó construir la universidad, entre otros edificios y medidas recordadas.
Durante este período la población se incrementó en más del doble, teniendo que alejar las murallas y construir nuevos barrios, como los famosos barrios españoles.
Visitar el Castel dell’Ovo es como revivir todo este gran pasado de la capital napolitana, admirando la majestuosidad del edificio, los cañones en las terrazas, la villa marinera al pie del castillo, y la espectacularidad panorámica del golfo de la ciudad.
La isla se encuentra conectada a la ciudad mediante un puente que la une a la “via Partenope”, donde se hallan algunos de los hoteles más importantes y prestigiosos de Nápoles.
Actualmente, aparte de estar abierto al público para ser visitado, se utiliza, a menudo, como centro de congresos y ferias.

El Castel dell'Ovo, visto desde el mar, con Nápoles al fondo
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