La Catedral de Milan

Il Duomo. La Catedral de Milán.

Placa conmemorativa del inicio de las obras. (wikimedia commons)
Considerada la segunda catedral gótica católica romana más grande del mundo, fue el arzobispo Antonio da Saluzzo quien inició el proyecto, bajo el gobierno milanés de Gian Galeazzo Visconti, primo del obispo, y para preparar su emplazamiento se tuvieron que derribar los palacios del Arzobispo, del Ordinari y el Baptisterio de San Esteban en la Primavera, mientras que la antigua iglesia de Santa Maria Maggiore fue usada como cantera de piedra.
El proyecto y el programa de construcción fue regulado estrictamente por la “Fabbrica del Duomo” conformado por 300 obreros, los cuales estuvieron dirigidos por el arquitecto jefe Simone da Orsenigo. Galeazzo otorgó a la Fabbrica el uso exclusivo del mármol de la cantera de Candoglia eximiéndola de impuestos. Tres años después, en 1389, fue designado como arquitecto Jefe el francés Nicolas de Bonaventure.
Cuando en 1402 fallecía Gian Galeazzo ya se había completado casi la mitad de la catedral. Sin embargo, la construcción quedó prácticamente estancada hasta 1480 debido a la falta de dinero e ideas, aunque durante este período aún se realizaron algunas incorporaciones importantes, como las tumbas de Marco Carelli y el Papa Martín V en 1424 y en 1452, bajo el gobierno de Francesco Sforza, se completarían la nave y los pasillos hasta el sexto tramo, mientras que hacia 1470 se realizarían las ventanas del ábside.

Cuadro representando a San Carlos Borromeo, Arzobsipo de Milán
El exterior permaneció sin decoración, a excepción de la Agujita de Amadeo (Guglietto dell’Amadeo) que fue construida entre el 1507 y el 1510.
Tras la batalla de Pavia, Milán pasa a ser posesión española, bajo el mandato de Carlos V y, durante este tiempo, la catedral fue utilizada, a pesar de no estar terminada.
En 1552, el famoso constructor de órganos Giovanni Giacomo Antegnati, recibía el encargo para la construcción de un órgano para la catedral, que fué situado en el coro norte y Giuseppe Meda proporcionó cuatro de las dieciséis columnas que decoraron el área del altar siendo el trabajo completado por Federico Borromeo en el siguiente siglo.
En 1562 se agregaron el San Bartolomé de Marco d’Agrate y el famoso candelabro Trivulzio (s. XII).

El órgano de la Catedral
A principios del s. XVII, ocupando el obispado Federico Borromeo, primo de Carlos, se realizó un nuevo proyecto de la fachada a cargo de Francesco Maria Richini y Fabio Mangone. Durante los primeros años de este siglo, hasta 1638, se reanudaron las obras, con la construcción de cinco portales y dos ventanas centrales. En 1649 era nombrado un nuevo arquitecto jefe, el cual introdujo cambios en la fachada, volviendo a su estilo gótico original, incluyendo los detalles ya acabados de las grandes pilastras góticas y los dos enormes campanarios. Ya en 1682 se demolió la fachada de Santa Maria Maggiore y se termino de cubrir la azotea de la catedral.
Durante el año 1774 la catedral alcanzaría la altura de 108,5 metros,
debido al levantamiento de una de sus principales y más llamativas características, la “Guglia Madonnina” (Aguja Madonnina), obra en cobre dorado realizada por Giuseppe Perego, que inició sus trabajos en 1762.
No sería hasta el siglo siguiente, con la llegada de Napoleón, que se reiniciaría la construcción de la fachada, a cargo del arquitecto Francesco Soave. En señal de gratitud a Napoleón se colocó una estatua suya en la cima de una de las espiras.

Desde la terraza se pueden admirar de cerca las esculturas.(wikimedia commons)
En su interior se pueden admirar gran cantidad de monumentos y obras de arte. La nave principal, con una altura de 45 metros, es la segunda mayor del mundo y desde sus tejados, abiertos al público, se pueden contemplar vistas muy espectaculares de la ciudad, aparte de permitir observar de cerca y con todo detalle las magníficas esculturas exteriores que la adornan.
La Catedral cuenta además con 4 programas de visita distintos, según los visitantes sean turistas, investigadores, escolares o fieles, que incluyen visitas guiadas a la propia catedral, al museo, los archivos, la capilla musical, el tesoro, las terrazas o la cantera arqueológica, según el programa.
Su horario de apertura es de 8,30 a 18,45 todos los días y de lunes a sábado se pueden realizar visitas audioguiadas con un suplemento de 1,20 €.

La Piazza dei Duomo di Milano, foto de 1909. (wikimedia commons)
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Es impresionante y que daño debe hacer que te tiren una reproduccion a la cara (berlusconi) :) XDXD