Enoturismo: Lambruschi Modenesi

Módena, vista panorámica de la Piazza Grande. (wikimedia commons)
Vino tinto espumoso, original por su sabor y textura, es un placer deleitarse y dejarse conquistar por su espuma mientras se degusta cualquier plato de la deliciosa cocina de la Emilia-Romagna.

El Lambrusco es ideal para acompañar los buenos quesos o jamones de la zona
Para poder disfrutar de cualquiera de estas variedades solo hay que dejarse llevar por cualquier rincón de la hermosa provincia de Módena o, simplemente, quedarse en su capital, para gozar con los encantos de los monumentos de la sede del antiguo condado, que fueron declarados “Patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO.
Módena, la capital, cuenta con unos 180.000 habitantes y se halla enclavada en un lugar gastronómicamente privilegiado, la “Llanura Padana” (Pianura Padana), pues además de sus especialidades locales, como los vinos Lambrusco o el famoso vinagre de Módena (Aceto balsamico tradizionale di Modena), se halla cerca de Parma, con sus tradicionales y famosos quesos, Parmigiano y Prosciutto, o de Bolonia, con su tradicional “Mortadella Bolognesa”.

La Sinagoga de Módena. (wikimedia commons)
Módena cuenta, además con importantes e imponentes palacios, producto de su gran desarrollo a partir de la dinastía de los Este, que tomaron posesión del ducado en el s. XV.
Por lo que se refiere a la Provincia de Módena, podremos disfrutar del preciado Lambrusco, en cualquiera de sus tres variedades, mientras disfrutamos de los bellos pueblos y ciudades que salpican su geografía, tanto en la parte llana, al norte de la “Via Emilia” romana, entre Módena ciudad y la Lombardía, como en la parte más montañosa al sur, con los paisajes y montes Appeninnos, su extenso “Parco Regionale dell’Alto Appennino Modenese”, o deleitándonos con la imponente vista del “Monte Cimone” (2165 m.), el más alto de los Appenninos septentrionales.
Para acompañar los buenos vinos no hay nada como una buena mesa y, en esto, los modenenses son auténticos maestros, habiendo sabido combinar la rica variedad de productos de la zona, y, sobre todo, la cría del cerdo (maiale), con las aportaciones que las diversas culturas que han cruzado sus tierras han ido dejando.

El Borlengo, uno de los platos tradicionales de Módena
Si hablamos de los postres, desde un casero “bensone”, hasta un elaborado “amaretti”, obtenido de una mezcla especial a base de almendras dulces y amargas, existe una amplia gama de dulces tradicionales que rematan a la perfección cualquier comida.
Una vez terminada ésta, que mejor que paladear una buena copa de “nocino” un licor de nueces, muy tradicional en la zona, con un agradable efecto digestivo.

El Teatro comunale Luciano Pavarotti de Módena. (wikimedia commons)
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