Catacumbas de Roma (II)

El símbolo eucarístico de los panes y los peces. Catacumbas de San Calixto. Roma
Descubiertas en el año 1819, son las más extensas, ocupando una extensión de 15 hectáreas, una red de galerías de casi 15 kilómetros y en muchos lugares se dividen en distintos pisos, alcanzando una profundidad de 20 metros.

Cubículo de Los Sacramentos
Sus inicios se situan en la segunda mitad del siglo II y el nombre se debe al que fue su administrador, el diácono Calixto, que posteriormente llegaría a ser Papa, y a quien designo, para realizar esta función, el Papa Ceferino III.
En la superficie encontraremos dos pequeñas basílicas, con tres ábsides, motivo por el cual son llamadas “Trícoras”.
La parte inferior se encuentra dividida en distintas áreas. Los núcleos más antiguos son las Criptas de Lucina y la zona llamada de los Papas y Santa Cecilia.
Las otras zonas se llaman San Milciades, de mitad del siglo III, San Cayo y San Eusebio, de finales del mismo siglo, Occidental, de la primera mitad del siglo IV y Liberiana, de la segunda mitad de ese siglo.

Jesucristo, el alfa y la omega
Siguiendo con el itinerario, al lado de la cripta de los Papas, nos encontraremos con la Cripta de Santa Cecilia, la patrona de los músicos.
Después de pasar por largas e impresionantes galerías llenas de lóculos, nos encontraremos con cinco pequeños cubículos llamados de Los Sacramentos, especialmente importantes por sus frescos. En ellos se encuentra el profeta Jonás.
La siguiente zona que encontramos es la del Papa Milciades, en el cual podremos admirar numerosos arcosolios, cubículos y criptas, como la cripta del Refrigerio, la cripta de las Cuatro Estaciones o la cripta del Océano.

La Cripta de Santa Cecilia
Por último, tocando ya a la Via Appia, nos encontraremos con las Criptas de Lucina, donde está la tumba de San Cornelio, con su inscripción original donde se puede ver la palabra “Mártir”, con bellas pinturas en sus laterales.
El papa Juan XXIII definió las catacumbas de San Calixto como las más augustas y célebres de Roma, sobre todo porque guardan muchas tumbas de pontífices y de mártires. En los primeros siglos se las consideró verdaderos santuarios y muchos peregrinos las visitaban como tales. En tiempos recientes, también las visitaron algunos papas como Pío IX, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II.
Para visitarlas se puede ir cualquier día del año, excepto el día de Navidad, Año Nuevo y Pascua de Resurrección, y el horario es de 9 a 12 y de 14 a 17.
El precio de la entrada ordinaria es de 6 € y la reducida de 3 €.

La Cripta de San Sebastián
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